¿Empresarios Místicos?
por Julio Cesar Jacob(*)Las empresas están llenas de místicos: los que ponen en práctica lo que predican. Estamos convencidos de que las cualidades de estas personas excepcionales, así como los principios por los que se rigen sus vidas, están llamadas a ser a ser la fuerza que guíe a las empresas del siglo XXI.
Los empresarios místicos tienen ciertas características que les identifican. Creemos que dichas cualidades van a convertirse en algo crucial en el “siglo XXI”, cuando los cambios tengan lugar a un ritmo difícil de imaginar incluso para nuestro ya acelerado presente.Antes de pasar a describir estos rasgos, hay que dejar claro que los empresarios místicos son seres humanos y, por lo tanto, llenos de imperfecciones. Son santos cotidianos, visionarios de primera línea a los que cada día se les presentan cientos de ocasiones de equivocarse.
Honestidad Absoluta
El primer secreto para el éxito es decir sólo cosas ciertas y decirlas con total coherencia. Las personas que se dedican a los negocios se meten en problemas cuando dicen una cosa al banquero, otra la cliente, otra a la junta directiva. La honestidad saca a luz lo mejor de cada uno. Dicho de otro modo, la integridad no es sólo una idea noble, es un instrumento para el éxito personal y empresarial.
Los empresarios místicos son también honestos, incluso brutalmente honestos, con ellos mismos. Quieren conocer la verdad aunque ésta pueda ser, en ocasiones, personalmente dolorosa. Un dirigente de Motorola, confiesa: ¿Cómo se demuestra el respeto? Con la integridad del mensaje que comunicamos. Parece una simplificación, pero resultó que la manera más fácil de conseguir que los otros hicieran las cosas que les pedíamos era ser claros. Ser claros y tratar a la gente sin rodeos redunda en nuestro propio interés.
Justicia
Una atención escrupulosa a la justicia distingue al empresario místico. Hacen lo que dicen que van a hacer. No hacen lo que dicen que no van a hacer. Y todo ello con un franco sentido de la justicia y de la coherencia. Un halago aplicado con frecuencia a un místico es: “Es duro como un clavo pero es siempre justo”.
A todos nos gusta que nos traten con justicia, pero muchos lo olvidamos en situaciones de presión en las que hemos de tomar decisiones. Una de las ventajas de los místicos es su capacidad para aplicar la pregunta: ¿Es justo para todos?
Para el empresario místico la justicia no se limita a un mandato moral. Es decir, no es que sean justos porque deben serlo; lo son porque ven que la justicia prevalece en el universo. La justicia es la forma de unión de las cosas en el mundo. Cuando actúo injustamente, interrumpo el funcionamiento real del mundo. Cuando soy justo, participo del tejido del mundo.
Autoconocimiento
Los seres humanos nacemos aprendiendo, y cuando dejamos de aprender empezamos a morir. Los empresarios místicos son particularmente sensibles a aprender sobre sí mismos. Saben que nuestras mentes, cuerpos y espíritus son el instrumento mediante el cual llevamos a cabo nuestras acciones, así que prestan mucha atención a la hora de examinar sus motivos, su historia y sus sentimientos.
Los empresarios místicos se comprometen con su propio aprendizaje y, a la vez, ayudan a los demás a aprender. Para el místico, la actitud de indagación, de sorpresa, es algo sagrado. Pocas cosas le molestan más que la gente que se cree en posesión de la verdad, que cree conocer todas las respuestas. Todavía no nos hemos topado con un auténtico triunfador que no se encontrara siempre aprendiendo algo sobre sí mismo.
Los empresarios místicos consiguen conocerse a sí mismo de tres maneras, fundamentalmente:
a). Aceptan y aprecian sus emociones: los empresarios místicos nunca ocultan sus sentimientos, incluidos sus miedos más terribles, sus enfados y sus reproches; son capaces de expresarlos con la misma claridad con la que dicen la hora.
b). Comprenden la relación con el pasado: por eso son menos susceptibles a verse cegados por él. La ventaja de los místicos es que tienen un conocimiento profundo y exhautivo de su propia historia, con sus limitaciones y sus momentos de gloria, por lo que esas limitaciones no les obstaculizan ni les ensombrecen el presente.
c). Se muestra abiertos: a todo lo que los demás tengan que decirles, aunque sea en forma de crítica.
Obtienen más haciendo menos:
Obtener más haciendo menos es un credo y un estilo operativo clave de los empresarios místicos. Prestan mucha atención al hecho de aprender a vivir el presente porque han descubierto que ese es el único lugar desde el que el tiempo puede expandirse. Si estamos en el presente mientras nuestra mente se encuentra en alguna otra parte, hay una escisión fundamental que produce presiones y tensiones.
Sólo centrándose en el presente el místico puede dominar el presente. Los empresarios místicos estudian cuidadosamente cómo sienten el tiempo.
Cuando empiezan a sentir su presión, saben que lo que sucede es que no están centrándose en el presente.
Visión de conjunto distanciada y concentración detallada
Los empresarios místicos poseen un don que le permite implicar a la gente en sus sueños de gran envergadura. Son capaces de situarse en un futuro inexistente y trazar planos detallados que indiquen cómo llegar a él. Esta doble visión incluye además la capacidad para captar la unicidad como la interdependencia de las cosas. Las personas que desempeñan cargos en la cúpula directiva de las empresas poseen la intuición del conjunto de la organización, de la gente que la compone y del encaje del conjunto.
Hay que tener una visión clara del presente, respecto al pasado y visión de futuro para poder trabajar con eficacia es esta época actual de abruptos y repentinos cambios.
Una autodisciplina poco habitual
Los empresarios místicos son sumamente disciplinados, pero su disciplina nace de la pasión. Generalmente no se basan en la disciplina autoritaria que surge del miedo. Se motivan a sí mismos a partir de una clara sensación de finalidad, y no con los deberes y las obligaciones de un ideal fantasioso. Este tipo de disciplina les hace flexibles y adaptables en vez de hacerlos rígidos.
Los empresarios místicos son personas apasionadas. Juegan para ganar, por supuesto, pero más allá de eso, juegan por jugar. Jugar con pasión requiere disciplina. No hay otro modo de generar la inagotable fuente de energía que la pasión exige.
El acto de hacer el bien en nuestras actividades, para nosotros mismos y para los demás, es lo que genera el alto nivel de energía indispensable para llevar una vida de éxito. Paciente lector, ¿puede usted identificarse con alguna de estas cualidades, de los dirigentes del siglo XXI? Hoy estamos convencidos de que las cualidades de estas personas excepcionales, así como los principios por los que se rigen sus vidas, están llamadas a ser la fuerza que guíe a las empresas del siglo XXI.
Lic. Julio César Jacob
Director de Capital Humano del Corporativo del Grupo As.(Guadalajara -Jalisco-); ex Consultor de Naciones Unidas (PNUD) y Catedrático de la Universidad Panamericana.
Director Técnico de Fútbol (AFA)